Una Historia Swinger

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Márquez Villanueva, Francisco, «Nuevos arabismos en un pasaje del Libro de buen amor (941ab)», en Criado de Val (1973: 202-207). Me tiré sobre ella, que ya estaba tumbada con las piernas abiertas tras haberse limpiado y se la metí a la primera, de cuajo. Si bien desconozco de cuál de las muchas ediciones que tuvo esta obra a lo largo de los tiempos, Samaniego imita múltiples relatos: «El voto de los benitos» («L’abbesse guérie», I, XXXI), «La procuradora y el escribiente» («La procureuse passe la raye», I, XXIII) y «El panadizo» («Le doigt du moine guéri», II, XCV). Se invierten millones en mejorar la seguridad de las pasarelas de pago en Internet.
Asimismo parte de la corrida le cayó sobre su cara, pero no fue desaprovechada por que la lamió con su lengua como una buena gata. Por otro lado, sí es tiene algo de verdad que todavía se percibe la inseguridad en lo que se refiere a dejar datos bancarios en Internet. Algunas tardes coincidía con Pedro en el cafetería de el rincón y hablábamos sobre temas cotidianos.
De plano, Puta Sexy se dio vuelta y me solicitó que le comiese la panocha, con lo que inicié saboreando esa puchita como debe de ser: le metía la lengua en su vagina y le daba pequeños mordiscos en su clítoris, la follaba con los dedos y le preguntaba: ¿Te agrada putita?”, a lo que ella respondía con gemidos con un: Sí, mucho”, y le recordaba lo puta que es y lo bien que me la estaba pasando comiéndome su panocha.
No me puede aguantar más, me levanté y se la empecé a mamar como nunca, me la metí toda en la boca y jugaba con mi lengua sobre ella, apretaba mis labios según me la sacaba y a la vez la acariciaba con la lengua, la quería toda para mí. Prestaba singular atención a su balano, de lo hinchado que estaba, del color… parecía que le iba a reventar, yo seguía mamando a la vez que le masajeaba los huevos de manera lenta una y otra vez.

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